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El ajedrez resiste al paso del tiempo y suma adeptos

 

A pesar de los juegos de moda y la computadora, cientos de pibes prefieren el juego ciencia

 

 

En la Biblioteca Euforión concurren decena de chicos a practicar el deporte-ciencia. Todos muestran un gran entusiasmo y se preocupan por mejorar cada día

No tiene el vértigo de los videoclips. Tampoco la inmediatez de una sesión de chat. Ni el llamativo colorido de los juegos electrónicos. Pero a pesar de estar alejado de esos parámetros -que parecen haber copado la cultura joven actual-, sin más armas que un tablero y un puñado de piezas, el ajedrez nunca muere. Y cada vez son más los chicos y adolescentes platenses que apuestan a un deporte-ciencia que resiste al paso de las modas y el tiempo.

Gambitos, enroques, jaques y tablas se juegan, practican, dan y acuerdan en la Ciudad de la mano de cursos -muchos de ellos gratuitos- albergados por diferentes instituciones. Se calcula que son alrededor de 500 los jóvenes que participan de estas actividades en forma regular, aunque desde todos los clubes coinciden en que "precisar cifras es muy difícil, ya que a cada chico en un taller hay que sumar a padres y hermanos, porque el ajedrez suele ser una costumbre familiar, y mucha gente más que sólo juega en sus casas".

La Biblioteca Euforión, por ejemplo, acaba de recuperar su escuela de ajedrez, la misma en la que hace veinte años daba cursos el Gran Maestro platense Carlos Horacio García Palermo, a quien la mayoría define como "el mejor ajedrecista que dio la Ciudad". "Decidimos recuperar la disciplina, en forma libre y gratuita, porque tiene mucho que ver con el perfil de lo que aquí ofrecemos" explica Claudio Marquihossi, secretario de la entidad.

Pero la institución de diagonal 79 entre 62 y 63 no es la única que apuesta al ajedrez. Por estos días, tanto el Club de Ajedrez La Plata de 6 y 54, como la Escuela de Ajedrez Unión Vecinal de Berisso (14 entre 153 y 154), el Centro Cultural y Social Leopoldo Marechal (2 entre 61 y 62), la Federación de Instituciones Culturales y Deportivas (3 entre 51 y 53), y la Biblioteca Popular Román Harosteguy (502 entre 15 y 16), tienen abierta la inscripción para sus talleres y cursos. Son solo algunas entre las decenas de entidades que, según se calcula, los ofrecen en todos los barrios.

"Pieza tocada, pieza jugada", sentencia en Euforión Pedro Di Benedetto, un ajedrecista de 11 años que se reconoce como el "cerebro" de su curso en la EGB Nº1 de 8 y 57. "Si vas a acomodar, decí 'compongo'" recomienda, mientras intenta sostener una partida con el hiperkinético Cirano Eusebi, de 8 años y lenguaje depurado. Di Benedetto recuerda que "un día estaba jugando en mi casa, me emocioné y dije a mi viejo: 'conseguime un lugar que quiero jugar".

Es que en la Ciudad, según el campeón platense Antonio Orsini, hay "muy buen material, tanto en cantidad como en calidad". Orsini, de 19 años, llegó a La Plata a los 10 desde su Rioja natal. Pero ya había empezado su camino en el "juego-ciencia". "Cuando tenía seis años, un poco por casualidad, mi viejo -que no jugaba habitualmente- me enseñó a mover las piezas" cuenta quien hoy combina su pasión por los trebejos con el estudio de Derecho: "la cosa me gustó mucho. A partir de ahí, me fui formando con algunas revistas especializadas y el Chess Master, un programa sencillo de computación que estaba a mi alcance".

"En La Plata la curiosidad y el interés por el ajedrez están" afirma Orsini: "la propia composición de su sociedad, con muchos universitarios y gente pensante, lo favorece; pero nos estamos perdiendo la oportunidad de incorporar a grandes jugadores locales porque en este momento no hay una entidad que nuclee y canalice ese interés".

Con la mirada de Orsini coincide Néstor Coronel, ajedrecista, juez de torneos y periodista especializado: "la gente que juega es más de la que parece, debido a que el ajedrez es un deporte que no tiene mucha difusión. Por ejemplo, hace muy poco, un torneo en Berisso convocó a más de 100 jugadores, una muy buena cantidad. Los Hornos también es una plaza fuerte. Lo que ocurre es que la Federación Platense está desactivada, y los mejores de acá están jugando para Quilmes. Pero La Plata cuenta con 30 o 40 jugadores de excelente nivel, algunos de ellos muy jóvenes".

Uno de esos jóvenes es Ignacio Coronel, hijo de Néstor, que participó de su primer torneo Argentino a los cinco años. Nueve después, lleva varios torneos ganados en su haber, y sigue con el ajedrez aunque no es su único deporte. Juega fútbol, como marcador de punta izquierdo en la sexta división de Everton.